Cardenas: El presidente anti-imperialista

Escrito por: Isaac Terrazas



Guerra en el mundo, un inevitable partido único en México, injerencia extranjera, crisis de gas natural y soberanía energética son conceptos que alguna otra vez ya han estado sobre la mesa al mismo tiempo en la historia de México. Tras más de treinta años de centralización política y militar durante el Porfiriato, y mientras la Primera Guerra Mundial dejaba sus consecuencias sobre el escenario internacional, la Revolución Mexicana transformó por completo el sistema político del país entre guerrillas, caudillos, golpes de estado y disputas por el control político nacional.

En medio de aquella transición violenta, muchos funcionarios ligados al antiguo régimen fueron desplazados, mientras nuevos perfiles militares y políticos surgían desde las filas revolucionarias. Algunos desaparecieron entre conflictos internos; otros no lograron integrarse al nuevo sistema y, de entre ellos, destacó un joven soldado y político idealista de Jiquilpan, Michoacán.

I. El hijo de Jiquilpan (1895–1913)

Lázaro Cárdenas del Río nació el 21 de mayo de 1895 en Jiquilpan, Michoacán durante los últimos años del Porfiriato. Fue el mayor de ocho hermanos, hijo de Felícitas del Río Amezcua y Dámaso Cárdenas Pinedo, dentro de una familia provinciana de clase media baja. Eran dueños de una tienda de abarrotes y un billar conocido como “Reunión de Amigos”. Cursó sus primeros estudios en una escuela primaria local hasta que, a los once años, abandonó el cuarto grado para comenzar a trabajar y ayudar económicamente a su familia debido al progresivo deterioro en la salud de su padre.

Lázaro Cárdenas a los 13 años. Archivo CERMLC.

Sus primeros empleos fueron informales, hasta que, en 1909, con catorce años, ingresó como aprendiz administrativo en la Oficina de Rentas de Jiquilpan. Posteriormente trabajó en la Secretaría de la Prefectura y como archivista municipal. Durante esos años conoció a Donaciano Carreón, funcionario local, impresor y simpatizante del movimiento antirreeleccionista, quien lo acercó al ambiente político liberal al invitarlo a colaborar en su imprenta, “La Económica”.

A finales de 1910, tras el inicio de la insurrección maderista contra el régimen de Porfirio Díaz, Donaciano Carreón decidió incorporarse al movimiento revolucionario y dejó la imprenta en manos de Lázaro Cárdenas y otros jóvenes trabajadores, quienes continuaron operando a manera de cooperativa. Ahí, Cárdenas aprendió labores de tipografía, impresión, composición y corrección de textos. La imprenta se convirtió entonces en uno de sus principales espacios de formación política e intelectual.

Tras el exilio de Porfirio Díaz, la llegada al poder de Francisco I. Madero y las elecciones federales, Jiquilpan atravesó tensiones locales derivadas del cambio político en todo el estado de Michoacán. En ese contexto, el 7 de octubre de 1911, Dámaso Cárdenas falleció víctima de una pulmonía agravada. Con apenas dieciséis años, Lázaro quedó como principal sostén económico de su madre y de sus siete hermanos menores.

La nación volvió a las armas, cuando Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron asesinados durante el golpe de Estado encabezado por el General de División, Victoriano Huerta en la conocida decena trágica del 9 de febrero de 1913 definiendo la incorporación de Lázaro a la Revolución Mexicana.

A los pocos meses del nuevo gobierno y comprometido con el movimiento constitucionalista, en junio de 1913 Cárdenas colaboró con el General José Rentería Luviano imprimiendo un manifiesto que llamaba a levantarse en armas contra el régimen huertista en Michoacán. Cuando las autoridades federales descubrieron el origen de la propaganda revolucionaria en “La Económica”, allanaron y destruyeron parcialmente la imprenta. Con dieciocho años, Lázaro Cárdenas tuvo que abandonar su pueblo para evitar ser arrestado y fusilado. Mientras que, su madre y sus hermanos; permanecieron en Jiquilpan junto con el resto de su familia, enfrentando una situación económicacomplicada en medio de una nueva y más violenta etapa de la Guerra.

II. El joven general (1913–1928)

El 3 de julio de 1913 Lázaro Cárdenas se incorporó formalmente a las fuerzas constitucionalistas en Michoacán. Su primera experiencia militar fue como Capitán encargado de la correspondencia y ocurrió bajo las órdenes de Guillermo García Aragón y otros jefes revolucionarios que combatían al nuevo gobierno. A partir de entonces inició una rápida carrera militar dentro del movimiento encabezado por Venustiano Carranza gracias a sus habilidades de comunicación. Gracias a obtener un sueldo como militar, Lázaro pudo apoyar económicamente a su familia mientras participaba en campañas militares al occidente del país, en esta época llegó a ser herido y capturado temporalmente por leales huertistas.

Destacó en Michoacán, Jalisco y Colima, rápidamente pasó de capitán a coronel y posteriormente a general brigadier, integrándose gradualmente a las estructuras militares y políticas del nuevo orden revolucionario. Su cercanía con Venustiano Carranza le permitió incorporarse con mayor cercanía al proyecto político triunfante después de la derrota de Victoriano Huerta en 1917.

Durante su estancia en Sonora estableció vínculos con el Grupo Sonorense encabezado por Álvaro Obregon y Plutarco Elías Calles con quien desarrolló una relación política única. También mantuvo una corta relación con Daniela Covarrubias y a los veintidós años tuvieron a su primera hija Alicia Covarrubias Cárdenas el 29 de marzo de 1918, ella tuvo que mantenerse al margen de la guerra junto con su madre hasta asentarse finalmente en el Distrito Federal.

En 1920, cuando Venustiano Carranza intentó imponer a un sucesor presidencial, líderes revolucionarios se levantaron en su contra mediante el Plan de Agua Prieta. Tras el triunfo del movimiento sonorense, el 24 de mayo, Adolfo de la Huerta asumió la presidencia provisional de la República. En ese contexto, y con apenas veinticinco años de edad, Lázaro Cárdenas obtuvo su primer cargo político al ser nombrado gobernador provisional de Michoacán por el propio De la Huerta. Ocupó el puesto durante aproximadamente mes y medio, hasta que renunció para incorporarse a las labores militares relacionadas con la pacificación del país, dejando el gobierno estatal en manos de un revolucionario con más experiencia, Francisco J. Múgica, su principal influencia socialista.

Oficial Lázaro Cárdenas al centro de un grupo de jovenes revolucionarios al norte del país.

Durante los siguientes dos años de conflictos armados posrevolucionarios, el General Cárdenas se estableció en Michoacán como militar encargado de seguridad y reorganización regional, con retornos intermitentes con su familia hasta que estalló la rebelión delahuertista de 1923. Entonces se posicionó del lado del Presidente Obregón al apoyar la candidatura de Calles como su sucesor en las elecciones del 1.° de julio de 1924.

Por órdenes del gobierno federal del Presidente Plutarco Elías Calles, fue enviado al Golfo de México para pacificar a la “Huasteca petrolera”, negociar con empresas estadounidenses, solucionar conflictos laborales y asegurar recursos clave para la seguridad nacional. Ahí se quedó por dos años y obtuvo un éxito moderado al estabilizar áreas conflictivas mediante la presencia del Estado frente a la tensión laboral. Se relacionó con autoridades locales de Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí y alrededores.

Lazaro Cárdenas como general visita Autlán, Jalisco. Memoria Política de México.

El 31 de julio de 1926 entró en vigor la llamada Ley Calles, que obligaba a cumplir de forma severa las restricciones constitucionales contra la Iglesia católica y, como respuesta, comenzó una rebelión religiosa en el occidente del país: la Guerra Cristera. Lázaro Cárdenas fue asignado a Michoacán como líder militar y durante dos años trabajó en la zona para reorganizar la política local, llegar a acuerdos con liderazgos cristeros y organizar a las fuerzas revolucionarias remanentes. Es ese contexto fue que conoció a una joven Amalia Solórzano Bravo, con quien desarrollaría una relación de forma privada y progresiva a la vez que comenzaría su campaña públicamente para ser gobernador de su estado.

III. El político revolucionario (1928–1934)

El 10 de octubre de 1928, Lázaro Cárdenas del Río asumió la gubernatura constitucional de Michoacán, impulsado por el presidente Plutarco Elías Calles, quien, tras el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón en 1928, promovió la reorganización del sistema político mexicano. El 1 de diciembre de ese mismo año asumió la Presidencia Interina Emilio Portes Gil, iniciando una etapa de transición de poder conocida como el Maximato.

Desde Michoacán y con apoyo de la red de Calles, Cárdenas impulsó programas de estabilización regional en Michoacán, que incluyeron el reparto agrario de tierras expropiadas de los hacendados, la creación de ejidos autoadministrados, la incorporación de educación rural, la construcción de caminos, fundación de sindicatos y organización de cooperativas campesinas. A través de giras por el estado, insistió constantemente en la necesidad de que campesinos y trabajadores se organizaran para defender sus intereses dentro del nuevo orden político surgido durante la transición del poder.

El 4 de marzo de 1929, Calles promovió la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), con el objetivo de institucionalizar la Revolución y evitar nuevos conflictos entre caudillos militares. Lázaro Cárdenas fue miembro fundador del partido, concebido como un mecanismo para institucionalizar los ideales de la Revolución, reducir los conflictos con caudillos y articular el poder político dentro de una estructura nacional.

Durante ese mismo año, la Guerra Cristera estaba llegando a fase final, en Michoacán los grupos rebeldes comenzaban a ceder tras una serie de negociaciones y acuerdos. El Gobernador Cárdenas recuperó el control de caminos y pueblos, evitó escaladas de violencia, lideró la estabilidad administrativa en zonas recuperadas, evitó fusilar a los caudillos cristeros aprehendidos y facilitó la transición a una normalidad junto a los representantes del clero, afianzando su política con los arreglos Iglesia-Estado del 21 de junio 1929, impulsados por el Presidente Interino Portes Gil, concluyendo oficialmente la fase armada de la Guerra Cristera.

En parte, la guerra terminó gracias a la negociación del clero internacional con el embajador estadounidense, cuyo propósito en el país era, reanudar los cultos en las iglesias a pesar del costo político y preservar los intereses petroleros de los Estados Unidos, debido a que el Presidente Herbert Hoover se enfrentaba al colapso económico desencadenado de su Gran Depresión, por lo que también detubo su apoyo a grupos revolucionarios en favor de una duradera relación de cooperación bilateral con el nuevo gobierno mexicano.

A principios de la década de 1930, Cárdenas recorrió distintas regiones del estado como parte de sus actividades políticas. Estas giras le permitieron establecer contacto directo con organizaciones campesinas, sindicatos y autoridades locales para fortalecer su política agraria mediante la promoción de ejidos, la distribución de tierras y el debilitamiento de los grandes hacendados. Su gobierno concluyó el 15 de febrero de 1932, siendo sucedido por Benigno Serrato, integrante del mismo bloque político.

El primer comité organizador del PNR presidido por el general Plutarco Elías Calles, el ingeniero Luis L. León, el profesor Basilio Badillo, el licenciado Aarón Saenz, el general Manuel Pérez Treviño, el diputado David Orozco, el profesor Bartolomé García Correa y el Senador Manlio Fabio Altamirano.
Lázaro Cárdenas con su esposa Amalia Solórzano y su hijo Cuauhtémoc Cárdenas.

El 25 de septiembre de 1932, con treinta y siete años, contrajo matrimonio con Amalia Solórzano Bravo, originaria de Tacámbaro, Michoacán. Amalia Solórzano participó desde entonces en actividades sociales heredadas del constitucionalismo revolucionario y se volvió el principal apoyo de Lázaro tras la lamentable pérdida de su hija, Palmira Cárdenas Solórzano nacida el 17 de junio de 1933.

Hacia finales de 1933 se aprobó la reforma constitucional que estableció el periodo presidencial de seis años. La modificación ampliaba el margen de acción del próximo presidente y reducía la frecuencia de las disputas sucesorias dentro del sistema político. Fue entonces que Cárdenas anunció su candidatura a la presidencia con el PNR como su partido, fue presentado como “El Candidato de la Revolución”, mientras que a nivel regional era conocido por su rol en el movimiento, sus políticas sociales y su eficiencia durante el conflicto cristero.

Ante esa responsabilidad, el Candidato Cárdenas, por primera vez para una elección presidencial, recorrió veinticinco mil kilómetros. Viajó principalmente en tren, en auto, en caballos, en mulas y a pie por todo el país para su campaña. Durante un año se reunió con líderes campesinos, obreros, empresariales y políticos, presentó su “Plan Sexenal” con el PNR y fortaleció sus propias redes políticas regionales. Durante la etapa final de la campaña, el 1.° de mayo de 1934 nació su primer hijo, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Y finalmente, en julio de 1934, Cárdenas obtuvo una amplia victoria electoral con el 98.2% de los votos.

Como presidente electo de México por el PNR, consolidó la continuidad del régimen posrevolucionario mientras que en Estados Unidos, el presidente Franklin D. Roosevelt abanderaba su política de “El Buen Vecino”, con la que se comprometía a reducir las intervenciones militares directas en América Latina en busca de cooperación económica y diplomática. Con el objetivo de estabilizar la región ante la inestabilidad de Europa y Asia durante el surgimiento de gobiernos autoritarios tras la Primera Guerra Mundial.

Al celebrarse las elecciones el 1 de julio de 1934, Lázaro Cárdenas obtuvo más de 2 millones de votos en la elección. INAH

IV. “México para los mexicanos” (1934–1940)

Lázaro Cárdenas del Río asumió la presidencia de México el 1.° de diciembre de 1934, vestido de civil para cambiar la tradición militar en la investidura. Durante los primeros meses de gobierno tomó decisiones personales, se redujo el sueldo en un 50%, pasando de cobrar 20,000 pesos mensuales a cerca de 10,000 pesos mensuales (siendo el sueldo promedio en México de 30~60 pesos al mes), clausuró casinos y burdeles relacionados a grupos políticos, elevó sus estrategias estatales a nivel federal y se mudó a la Residencia Presidencial Oficial de Los Pinos, convirtiendo el Castillo de Chapultepec en un museo abierto al público general.

Con el alcance del poder Ejecutivo repartió tierras como nadie antes, fortaleció los ejidos, respaldó a sindicatos, promovió cooperativas rurales y amplió servicios médicos y educativos en zonas campesinas; mientras discretamente, desplazaba funcionarios ligados a Calles su primer gabinete presidencial mientras fortalecía a sus lealtades personales como a Francisco J. Mujica, su Secretario de Economía Nacional.

El General Calles y sus colaboradores son aprehendidos y desterrados en abril de 1936

Al aparentar tanta autonomía, el jefe de la revolución, Plutarco Elías Calles, amenazó al presidente Cárdenas de quitarle el poder y mediante una entrevista publicada a mediados de junio de 1935, criticó públicamente la administración del gobierno por el “desorden civil” que provocaban sus huelgas de trabajadores y sus “alas de izquierda” en el congreso; en respuesta, Cárdenas exigió la renuncia a los callistas de sus círculos cercanos.

En búsqueda de motores de movilidad social que modernizaran al país desde dentro, el presidente organizó colectivos, sindicatos, empresas e instituciones para el 2 de diciembre de 1935, el Banco Nacional de Crédito Ejidal, el 1ro de enero de 1936, fundar el Instituto Politécnico Nacional (IPN) para la siguiente generación de profesionales y para industria nacional, el 24 de febrero se fundó la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

Para integrar formalmente a sectores campesinos, obreros, militares y burocráticos dentro del sistema político oficial; el 30 de marzo de 1938 el Presidente Cárdenas transformó el Partido Nacional Revolucionario (PNR) en el Partido de la Revolución Mexicana (PRM). Con esta medida, la mayoría de caudillos, caciques y militares regionales se terminaron por integrar al ejército; y las organizaciones campesinas, obreras, sindicales o burócratas se afiliaron al partido oficial para ingresar al senado, la cámara de diputados, gubernaturas, presidencias municipales y en conjunto, asegurar la presencia popular en la administración pública.

Lázaro Cárdenas reestructura su partido en el PRM

Tras meses de planeación, el conflicto político con Calles llegó a un punto decisivo la noche del 9 de abril de 1936, cuando agentes federales ingresaron a la residencia de Calles por órdenes del presidente pero en lugar de ser fusilado, se le ordenó empacar sus maletas para finalmente ser exiliado a California, Estados Unidos, con varios de sus colaboradores, poniéndole fin a la Era del Maximato.

Criticó el totalitarismo de Benito Mussolini, denunció la invasión armada del Reino de Italia a Etiopía de 1935 y desconoció a la colonia “África Oriental Italiana” (AOI), establecida el 1.° de junio de 1936 en los territorios de Eritrea y Somalilandia.

Desde las acusaciones de actividades comunistas subversivas en 1930, el gobierno mexicano y la Unión Soviética se habían distanciado, hasta que México le otorgó asilo político a León Trotski el 9 de enero de 1937, cuando tras la muerte de Lenin, recibió amenazas de muerte de Iósif Stalin por ser el líder del Ejército Rojo. Posteriormente, al condenar explícitamente la invasión de la URSS a Finlandia, defendió internacionalmente el principio de autodeterminación de los pueblos.

Desde las acusaciones de actividades comunistas subversivas en 1930, el gobierno mexicano y la Unión Soviética se habían distanciado, hasta que México le otorgó asilo político a León Trotski el 9 de enero de 1937, cuando tras la muerte de Lenin, recibió amenazas de muerte de Iósif Stalin por ser el líder del Ejército Rojo. Posteriormente, al condenar explícitamente la invasión de la URSS a Finlandia, defendió internacionalmente el principio de autodeterminación de los pueblos.

Movilización popular en favor de la expropiación petrolera de 1938

Después de un largo conflicto judicial con sus trabajadores, las compañías petroleras se negaron a cumplir las mejoras laborales impuestas por un fallo de la Suprema Corte, Así que en respuesta, el 18 de marzo de 1938, el Presidente Cárdenas del Río nacionalizó la industria de hidrocarburos mediante un mensaje transmitido por radio nacional. La medida consistió en la expropiación legal de bienes, maquinaria e instalaciones pertenecientes a diecisiete empresas extranjeras, principalmente estadounidenses, británicas y holandesas para asumir el control, explotación, refinación y comercialización del petróleo con la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), fundada el 7 de junio de 1938.

Para indemnizar a las compañías afectadas, en distintas ciudades del país se organizaron colectas públicas, las campañas incluyeron donaciones de dinero, joyas, animales y objetos personales por parte de distintos sectores de la población, mientras hubieron marchas de apoyo popular y ciudades organizaban celebraciones espontáneas. Las represalias internacionales no tardaron en llegar pero eran percibidas como el precio de recuperar la riqueza nacional.

En América Latina, los gobiernos de Argentina, Venezuela, Cuba, Chile y Colombia festejaban la expropiación petrolera mexicana como una victoria para toda la región y comenzaron a popularizarse los debates sobre soberanía, recursos naturales y formas de organización; mientras que EEUU comenzó a aumentar su presión comercial sobre México, retiró a sus ingenieros del país y comenzó un bloqueo técnico para boicotear su desarrollo; inicialmente fue seguido por Países Bajos y El Reino Unido, denunciando “robo” al estado mexicano, impuso sanciones económicas y rompió relaciones diplomáticas temporalmente.

Desde el inicio de la Guerra Civil Española en 1936 apoyó a la Segunda República Española hasta su caída en 1939 ante el ascenso del régimen de Francisco Franco. México rompió relaciones diplomáticas con España pero igual recibió en 1937 a cuatrocientos cincuenta y seis niños refugiados a bordo del barco “Mexique” proveniente de Francia y posteriormente a más de veinte mil ciudadanos españoles. Condenó las ideas fascistas de Adolf Hitler y fue el único líder mundial que presentó una queja formal ante la Liga de Naciones por la anexión de Austria a Alemania el 13 de marzo de 1938.

Al final de su presidencia, inició la Segunda Guerra Mundial tras la invasión a Polonia el 1.° de septiembre de 1939, México comenzó a acercarse comercial e ideológicamente a los Aliados bajo nuevas circunstancias favorables a cambio de tensar su relación con el gobierno de Japón. Ante tal escenario geopolítico, se sumaron las tensiones internas con sectores conservadores, religiosos y empresariales que acusaban al gobierno de comunista para después organizarse en el Partido Acción Nacional (PAN) desde el 16 de septiembre de 1939. Lázaro Cárdenas del Río evitó a su candidato más radical Francisco J. Mujica, y en su lugar le entregó la presidencia el 1.° de diciembre de 1940 a Manuel Ávila Camacho por un México más seguro y políticamente moderado frente a la amenaza de guerra en América.

V. El retiro imposible (1940–1970)

El General Lázaro Cárdenas con su estado mayor en el pacífico. 1942

Después de dejar la presidencia en 1940, Lázaro Cárdenas se retiró parcialmente de la política electoral y se distanció del partido hasta que el hundimiento de dos barcos por un submarino alemán provocó que el 22 de mayo de 1942, México le declarara la guerra oficialmente a Alemania, Italia y Japón. En ese contexto, el Presidente Ávila Camacho necesitaba legitimidad y convocar a la unidad nacional, así que nombró al expresidente Cárdenas como Secretario de la Defensa Nacional (SEDENA) el 1.° de septiembre de 1942.

Como Secretario tuvo que negociar de nuevo con Estados Unidos, evitó que se establecieran bases estadounidenses permanentes en suelo mexicano y llegó a acuerdos de seguridad bilateral hemisférica. Para la segunda etapa de la guerra, reorganizó los mandos militares, fortaleció la infraestructura defensiva del país en las costas del Golfo y el Pacífico, modernizó al ejército y desarrolló a la fuerza aérea hasta que El Escuadrón 201 entró en combate el 4 de junio de 1945 en Filipinas, formando parte de la primera incursión aérea contra las fuerzas del Imperio Japonés junto a tropas aliadas. Al anunciarse la rendición de Japón, terminó por dejar la SEDENA el 31 de agosto de 1945 para poder retirarse y a los pocos días, el 2 de septiembre de 1945 se declaró oficialmente concluida la Segunda Guerra Mundial.

El 18 de enero de 1946, el Presidente Miguel Alemán Valdés transformó al Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y durante esa nueva etapa política, Cárdenas comenzó a denunciar su creciente corrupción sistemática, debilitamiento popular y demasiada cercanía al sector empresarial. Fuera de la vida política, se unió a proyectos hidráulicos, de desarrollo regional y asuntos indígenas hasta que crearía la Comisión del Río Tepalcatepec en Michoacán. Durante la Guerra Fría se volvió un referente como revolucionario socialista. En 1955 recibió el Premio Stalin de la Paz por parte de la Unión Soviética. Manifestó su apoyo político al gobierno cubano encabezado por Fidel Castro en 1959 y mantuvo una postura crítica frente a diversas formas de intervención estadounidense o soviética en América Latina.

El expresidente impulsó la fundación del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), el 4 de agosto de 1961, un frente socialista internacional que buscaba reivindicar la soberanía nacional de los países de América Latina, apoyar a la Revolución Cubana y denunciar el imperialismo de Estados Unidos, el espionaje de la CIA y su apoyo a dictaduras o golpes de estado.

En 1968, después de la represión contra el movimiento estudiantil durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, Cárdenas manifestó públicamente su inconformidad con la actuación del PRI como estado-partido y tomó distancia política frente a distintos sectores del régimen surgido de la propia lucha por la revolución.

Lázaro Cárdenas del Río falleció a la edad de 75 años, el 19 de octubre de 1970 en su residencia en el Distrito Federal debido a complicaciones hepáticas. En sus últimos momentos, estuvo acompañado por su esposa Amalia, su hija Alicia, su hijo Cuauhtémoc y algunos de sus colaboradores cercanos. Sus restos fueron trasladados al Monumento a la Revolución en la actual Ciudad de México, donde descansan varios de los principales protagonistas de la Revolución Mexicana, como reconocimiento a su papel en la construcción del México moderno y del Estado posrevolucionario.

Conclusión

Con el tiempo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1946, consolidó un sistema político cada vez más centralizado y alineado con la estabilidad continental promovida por Estados Unidos. Aunque varias instituciones sociales impulsadas durante aquella época continuaron expandiéndose, como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), fundado en 1943, gran parte del impulso radical de la Revolución Mexicana fue absorbido gradualmente por una estructura política más burocrática y moderada.

El propio Lázaro Cárdenas terminó distanciándose ideológicamente del rumbo que tomó el PRI y décadas después, su propio hijo, Cuauhtémoc Cárdenas, retomaría parte de ese legado al participar en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989 como una alternativa frente al sistema político dominante surgido del antiguo partido oficial.

Entender el contexto en el que figuras como Lázaro Cárdenas tomaron decisiones permite observar desde otra perspectiva debates presentes del México contemporáneo: soberanía energética, presión extranjera, recursos naturales, seguridad nacional y autonomía política. Tal vez por eso, recorrer hoy el Monumento a la Revolución no solo implica mirar lo que pudo ser el Palacio Legislativo Federal, sino también reflexionar sobre cómo la lucha por la Revolución Mexicana moldeó la transición hacia el México moderno y cómo muchas de aquellas discusiones siguen vigentes bajo los mismos argumentos pero con diferentes resultados.

“Gobierno o individuo que entrega los recursos naturales a empresas extranjeras, traiciona a la patria.”

– Lazaro Cárdenas en un documento dirigido a Manuel Ávila Camacho, 1940.

El día que murió el expresidente Lázaro Cárdenas

Lee la edición completa:

Banner02

También te puede interesar