El tamaño del amor

Escrito por: Karina Velázquez



El corazón de mamá es inmenso y no conoce medida,

por eso deja lucecitas de amor repartidas en nuestra vida.

El corazón de mamá florece entre macetas y jardines,

se queda dormido entre patitas pequeñas y suaves jazmines.


Despierta en las risas de todos sus nietos,

como un sol jugando entre sus secretos.

El corazón de mamá es tan grande que desborda la tierra

por eso papá se llevó un pedacito cuando cruzó la sierra


Lo guardó dentro del bolsillo al partir hacia el cielo,

para enseñarle a Dios la ternura que vive en su consuelo.

El corazón de mamá hace renacer a los perales,

como si la vida floreciera en todos los lugares.

Convierte extraños en familia,

cura silencios y espanta pesadillas.


Tiene una luz tan antigua, tan fuerte y tan serena,

que las brujas se hacen piedra apenas rozan su presencia.

Los ángeles observan sus manos con atención,

aprendiendo lentamente el arte de la protección.

El corazón de mamá se vuelve estambre en las tardes frías,

bufandas, calcetines y grandes alegrías.


Se esconde entre muñecos bordados con paciencia,

entre lentejuelas brillando con inocencia.

A veces también huele a vainilla y a pan recién horneado,

como si el amor pudiera servirse calientito sobre un plato.

El corazón de mamá podría abrazar al mundo entero, tapándole los ojos al miedo.


Mamá abraza con ternura bonita,

y cuando lo hace mi alma se vuelve infinita.


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