Cartas de amor y de tristeza
Escrito por: Karla Juarez

A mis hijas… a todas las que son hijas.
I
La vida es una tragedia
cuando así lo percibimos
y permitimos.
Los días no se recuperan,
por eso se trata de hacer siempre
lo que nos deje la satisfacción
de haber vivido bien,
a pesar de esta lúgubre realidad.
No hay manera
de modificar lo que ya pasó
ni de convertir la calabaza en carruaje
aquí no es ficción.
Yo soy
mi propia hada madrina
tratando de hacer de nuestra vida
un cuento feliz.
No puedo evitar
que te pasen cosas trágicas,
no puedo evitar que me culpes
y que me rechaces…
a veces.
Pero si hay algo que pueda hacer por ti
o mejor dicho, para ti,
para que seas feliz,
aquí estaré siempre.
Me duele mucho no poder ayudarte
sufrir por ti no te ayuda en nada.
Sólo me queda acompañarte en tu dolor
hacerte saber que te amo.
Es tu vida
tú decides cuánto tiempo vas a estar así.
Siempre serás la dueña de tus emociones.
Caminas por el sendero que eliges,
el de la angustia que amordaza,
o el de la tranquilidad
que hay que confeccionar.
Escribimos nuestro interior.
Bailamos en nuestra mente una balada,
rock, bossa-nova, rap, metal, no importa,
nosotros decidimos nuestro interior.
II
No eres culpable,
de un asalto, una violación
un secuestro, una mutilación.
No lo provocas tú.
Sin embargo somos responsables
de nuestras acciones
en nuestro propio espíritu,
en nuestra mente
ahí, sólo tú decides cómo quieres vivir.
Tú escribes cada página de tu vida
en tus sentimientos,
no con las cosas alrededor,
no con las circunstancias
esas ya sabemos,
están fuera de alcance.
Eres más fuerte que las circunstancias
lo has demostrado desde antes de nacer,
al emanciparte ahora a pesar de tu miedo,
nada te derrumba,
porque tu mente fue más valiente.
No te sientas cómoda en la tristeza
con la autocompasión.
Siéntete orgullosa de tus propios logros,
de tu fortaleza, tenacidad,
creatividad, inteligencia,
desbordas energía.
Podemos padecer una desgracia,
pueden atacarte con toda fuerza,
pero no pueden penetrar tú mente,
ahí, ahí nunca van a poder ingresar.
Ahí, tú eres más fuerte.
Decide si quieres ser valiente,
la fuerza mental y espiritual (no religiosa).
es la que te hace ser
y hacer.
Cada amanecer
es un día menos que te queda
de vida,
un día que ya pasó y no se recupera,
si duermes, si te afliges
desperdicias la oportunidad de ser feliz.
Es que el tiempo es irrepetible,
que no se recupera,
que la vida es frágil e impredecible.
que nadie sabe si habrá un al rato,
un mes que entra, un:
en un par de años, un mañana.
III
Perdóname por lo que hice mal contigo,
estoy segura que a veces no me di cuenta,
que en otras no era por ti,
si no por mi propia incapacidad.
Perdóname por lo que te hizo falta y no pude darte,
eso ya pasó y no puedo cambiarlo.
Mi ignorancia era, y sigue siendo mucha.
Perdóname por los olvidos, por los golpes,
innecesarios,
por mis ausencias,
hoy ya no hay nada que hacer.
Solo queda dejar atrás lo malo,
quedarte con lo que si te di y
con lo que te puedo seguir dando.
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